IV Semana de la Nueva Narrativa Urbana

Equivocarse es un asunto difícil, fastidioso (el nivel de fastidio depende, por supuesto, del grado de equivocación). Nadie quiere equivocarse. Pero a veces equivocarse puede resultar grato. ¿Pero por qué digo todo esto en un post llamado IV Semana de la Nueva Narrativa Urbana? Lo digo porque hace cuatro años cuando Héctor Torres y Ana Teresa Torres (aclaro una vez más -todos los años lo hago- que no son familia) organizaban la primera semana de la Narrativa Urbana y escuché de sus planes de que el evento se hiciera anual, le comenté a Héctor que por qué no lo hacían bienal.

No creo que haya tantos narradores jóvenes, dije. Me parece que se les van a agotar bien pronto.
No vale, ¿cuánta gente joven puede estar escribiendo en estos momentos? Deben ser muchos, me dijo él.
Si acaso les dará para dos años seguidos, ¿y después qué? Insistí escéptica.
No, yo estoy segurísimo de cada año saldrán voces nuevas.
No sé, yo no creo.

Y bueno, el tiempo le dio la razón a él y me la quitó a mí. Me equivoqué, por fortuna. Y aquí estamos, cuatro años después, anunciando la cuarta edición. Y para no hacer más largo el cuento pasemos, pues, al anuncio correspondiente.

IV Semana de la Nueva Narrativa Urbana

Los participantes para esta edición son:
¡Fanfarria, por favor!

Lunes 20: Lucas García, Carlos Díaz y Rodrigo Lares, acompañados por Krina Ber.
Martes 21: Leo Campos, Alejandro Sebastiani y Gloria Dolande, acompañados por Carlos Sandoval.
Miércoles 22: Luis Guillermo Franquiz, Manuel Llorens y Kaury Ramos, acompañados por Gisela Kozak.
Jueves 23: Mariana Libertad Suárez, Hensli Rahn y Néstor Bermúdez, acompañados por Humberto Mata.
Viernes 25: Vicente Ulive, Martha Durán y Ronald Delgado, acompañados por Rubi Guerra.

También es bueno recordar algunos de los nombres que han pasado por este evento: Rodrigo Blanco Calderón, Roberto Martínez Bachrich, Gisela Kozak, Salvador Fleján, Krina Ber, Miguel Hidalgo, Mario Morenza, Keila Vall, Carlos Ávila, Fedosy Santaella, Adriana Villanueva, Eduardo Cobos, Pedro Enrique Rodríguez y Leopoldo Tablante. Algunos de los más reconocidos autores venezolanos han acompañado este evento: Eduardo Liendo, Carlos Noguera, José Pulido, Alberto Barrera, Oscar Marcano, Milagros Socorro, Ednodio Quintero y Federico Vegas. Por supuesto no son todos, pero da una idea.

En definitiva, queda anunciado y oficializada la invitación desde este sitio. Espero que los acompañen.

Cambiar de color

"Se cortasse o cabelo e mudasse o nariz"
Os paralamas do sucesso

Es fácil. Se toma un envase de pintura de cualquier color. Tome, por ejemplo, uno naranja. Hunda la brocha. Pero no toda, porque esto haría que se escurriese luego por el mango hasta llegar a su mano, y dejaría de ser gracioso. Así que húndala sólo un poco, apenas una cuarta parte de las cerdas (porque la brocha debe ser de cerdas). Ahora deslícela por la pared, suave, de arriba hacia abajo, otra vez hacia arriba y hacia abajo. Y así, dirigiéndola con cada movimiento un poco hacia la derecha (si no, se quedará repasando el mismo sitio). Cuando haya agotado la pintura que tenía en la brocha, vuélvala a mojar en la pintura y continúe, hasta terminar la pared o paredes que quiera cambiar de color. Puede resultar relajante y hasta divertido ver los surcos que dejan las cerdas de la brocha en la pared. Es emocionante ver cómo se produce el cambio de color, como se pierden todas las manchas bajo un color nuevo y brillante. Se recomienda una segunda mano de pintura para cubrir las imperfecciones de la primera pasada. Pero debe tener cuidado, puede pasar que incluso usted se entusiasme y quiera cambiar de color. Puede querer cambiar el color de su personalidad, puede que quiera cubrir las imperfecciones de su alma como cubre las de sus paredes, puede que llegue a sentir que sería fácil darse unos retoques o puede que sienta deseos de verse recubierto de un nuevo color. Uno más vivo, uno que oculte ese que ahora luce, ese del que se aburrió o que se decoloró por pasar tanto tiempo a la intemperie y terminó siendo otro distinto al inicial, uno en que usted ya no se reconoce.

Pero, repito, tenga cuidado. Usted no es una pared y puede terminar frustrado. Mejor no lo intente. Pruebe, para evitar posibles frustraciones, cambiar el color de su cabello, de su ropa, de sus ojos. Pruebe con su maquillaje, con sus uñas. Es lo mejor, para comenzar. Pruebe también hacer cambios de color con su blog. No es tan profundo como su alma, pero sí más que su ropa o cabellos. Después de todo, allí es donde va a parar una buena parte de lo que usted piensa. Y es casi tan grato como pintar la pared.

Intente empezar por allí, como yo, puede ser un buen comienzo.