Otilio, el melancólico
Si Otilio Galindez hubiese sido un caballero medieval, o más bien un bardo de aquella época, de seguro es así como se le hubiese conocido: "El melancólico". No deja de impresionarme la ternura de sus letras, lo fragante de sus imágenes, la melancolía de su música… Esta nota no pretende ser una crítica sobre las composiciones Otilio Galindez, ni nada que se le parezca. No es más que un ramalazo de nostalgia. Es que escuchándolo hace unos días recordé que hace años dormía a un niño que no era el mío cantandole "Duerme mi tripón/ que mañana el sol/ brillará en tu cuna/ y te contará/ como fue que un día/ perdió la luna."
Es que volví arecordar lo mucho que me gusta Pueblos tristes. Es solamente ganas de compartir un poco la belleza de la que es capaz Otilio, el melancólico.
Caramba, mi amor, caramba,
el viento con las espigas,
aroma de caña fresca
y amargos de mandarina.
Duerme mi tripón
vamos a engañar la lechuza
y a engañar al coco
que ya no asusta
En el fondo hay un santo de a medio peso,
una vela que muere en aceite sucio.
Más allá, viene un perro que es puro hueso
con ladridos del hambre que Dios le puso.
Me hubiese gustado colocar también Charquitos en el patio o Son chispitas, pero sólo conseguí estas tres.






